Conjunto vacío (2015) empieza con un final. Verónica, la protagonista de la historia —y quién también es el Yo (Y) que narra— ha terminado su relación amorosa con el Tordo (T).
La ruptura obliga a Verónica a mudarse nuevamente hacia la casa familiar donde creció junto con su Hermano (H) y de la cual su Mamá (M) un día, sin más, desapareció. Así, la narración de la novela se desencadena con un viaje de regreso difícil de transitar; volver al lugar de inicio como quien vuelve de una batalla, derrotado: “Seguí la luz y lo encontré ahí sentado, navegando; era como si nunca me hubiera ido, como si nunca hubiera vivido en casa del Tordo(T). Todo seguía igual. Volviste, dijo mi Hermano(H).
No fue necesario contarle nada. La derrota es muda”.

La sencillez del acontecimiento que decanta el resto de la historia es suficiente para ahondar en el pasado difuso de la protagonista. Sus primeras líneas son fluidas y sus ideas diáfanas. El lector rápidamente se identifica con las primeras ideas que la narradora comparte: “Mi expediente amoroso es una colección de principios. Un paisaje definitivamente inacabado que se extiende entre excavaciones inundadas, cimientos al aire libre y estructuras en ruina; una necrópolis interior que ha estado en obra negra desde que recuerdo”. Sin embargo, el juego creativo y artístico de Conjunto vacío es la capacidad tanto de la palabra como de la imagen para poder representar. A medida que la novela avanza el lenguaje se va descomponiendo en imágenes, dibujos, diagramas y abstracciones.
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Poco después de las primeras cuatro páginas del libro, el lector verá dibujado en el papel blanco un diagrama de Venn. Aquellos círculos que representan en la Teoría de Conjuntos la agrupación y separación de elementos en la lógica matemática están puestos por la autora, no para suplir un vacío que la escritura no pueda llenar, sino para continuar con su trabajo. Es decir: en Conjunto vacío las imágenes y los diagramas, se leen y cuentan la historia. No obstante, la lógica que por naturaleza le es inherente a estos diagramas, se ve trastornada y distorsionada, ya que la propia experiencia es más apabullante que cualquier lógica matemática.

Es así como estos diagramas de Venn se deforman y contorsionan. No tiene la rigidez ideal de los enunciados matemáticos. Estos son móviles y dinámicos; parecen seres vivientes manifestando su propia existencia.
La teoría de los conjuntos es una herramienta básica en el lenguaje matemático. Con ella se determinan las circunstancias y características de los elementos y objetos del universo en relación con los otros y ellos mismos. Desde el título Verónica Gerber Bicecci explora las posibilidades que tiene la creatividad para entender la ausencia, la pérdida y el vacío desde un contexto semántico y visual que no soporta ninguna lógica antecedente. Es decir: cualquier experiencia puede resultar tan irracional e inentendible {como la pérdida del Tardo (T), o la desaparición de Mama (M)} que no basta con mirarlas desde la lógica (teoría de conjuntos), sino que hace falta su manipulación e intervención para darle sentido y manejo.
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Referencias:
Gerber Bicecci, Verónica. Conjunto vacío. México, D.F.: Almadia, 2015.

