Entonces Adán la llamó (Evohe)
le puso nombres
dichoso le dijo paloma,
pez,
moabita
mármol
estatua que acaricio,
la llamó frío y nostalgia,
Adriana, pájaro,
árbol
y mi dicha,
le dijo arcángel,
adoradora,
la llamó espuma de los mares, cardumen, Ifianasa,
humen, montaña, lámpara
le dijo forma de mí pero más que nada forma,
ánfora, cortesía, dama amabilis,
ósculo, pie de camino,
le dijo doncella encerrada,
alabaré tu amor más que a los castillos,
le dijo amistad y fragancia,
la llamó voz de los valles,
eco de collados,
amiga mía.
pero ella nada oyó
porque El Señor la había hecho sorda.
Todos los días, cuando me levanto, primera tarea,
nombrarla.
Si me olvidara, ya no estaría, la habría perdido para
siempre
en las páginas de un libro que leyera ayer.
DEDICATORIA II (Evohe)
La literatura nos separó: todo lo que supe de ti
lo aprendí de los libros
y a lo que faltaba,
yo le puse palabras.

ESTRATEGIAS DEL DESEO (Estrategias del deseo)
Las palabras no pueden decir la verdad
la verdad no es decible
la verdad no es un lenguaje hablado
la verdad no es un dicho
la verdad no es un relato
en el diván del psicoanalista
o en las páginas de un libro.
Considera, pues, todo lo que hemos hablado tú y yo
en noches de vela
en apasionadas tardes de café
-London, Astoria, Arlequín-
sólo como seducción
en el mismo lugar que las medias negras
y el liguero de encaje:
estrategias del deseo.
IN MEMORIAM (Estrategias del deseo)
Escríbelo
para que no perezca.
Escríbelo
contra el olvido.
Escríbelo
para retenerlo.
Fíjalo en palabras
runas del deseo
abecedario del amor
palíndromo de ama
ama la ama.
Y una vez escrito
una vez fijado en tinta
en papel
en caligrafía
en cuartillas
una vez clavado
retenido
encerrado en palabras
léelo.
Comprenderás entonces
que todo ha sido inútil:
la vida se nos escapó
entre las caricias
y los besos
como se nos escapó en palabras.
In memoriam.
DE AQUÍ A LA ETERNIDAD (Estrategias del deseo)
Descubrir a Dios entre las sábanas
-no en el templo fariseo
ni en la altiva mezquita-
sábanas blancas
sudario del amor que te cubría
manto sagrado
iniciar la bienaventurada ascensión
de tu piel a la eternidad
de tu vientre al círculo celestial
sentir a Dios en tus húmedas cavidades
en el grito vertiginoso
de la jauría de tus vísceras
saber
que Dios está escondido entre las sábanas
sudoroso
consagrando tu sangre menstrual
elevando el cáliz de tu vientre.
Descubrir de pronto que Dios
era una diosa,
última ascesis,
de aquí a la eternidad.
SÁBADO A LA NOCHE. (Estrategias del deseo)
A la madrugada solitaria
de viejos humos vagabundos
y andenes húmedos de esputos
salgo a caminar
huyo del silencio nocturno de mi cuarto
busco las luces
ah, los neones amigos: siempre ahuyentan
mis lobos interiores
mis fieras hambrientas
(mis Vallejos antepasados).
Voy en busca de algo
me pierdo en las estrechas calles del puerto
busco compañía
ah, las dulces drogas que desde Baudelaire
corren por las alcantarillas de las ciudades nocturnas
-Londres, París, Nueva York, Madrid-
ah, la carne desconocida
que vibra y se excita con la mirada.
Por fin encuentro un antro abierto
Una ergástula de placeres solitarios
el peep-show entre los árboles:
una librería abierta toda la noche
donde revolcarme entre los libros
gozar con versos de otros
y al final, llegar al orgasmo
con un poema autodestructivo de Allen Ginsberg.
PANAL (Estrategias del deseo)
Tu sexo es un panal
donde mil abejas laboriosas
liban una miel que se me queda entre los dedos.
EL ARTE DE LA PÉRDIDA (ELIZABETH BISHOP) (Estado de exilio)
El exilio y sus innumerables pérdidas
me hicieron muy liviana con los objetos
poco posesiva
Ya no me interesa conservar una biblioteca numerosa
(vanidad de vanidades)
ni colecciono piedras
botellas cuadros
encendedores
plumas fuentes —así se llamaban en mi infancia
las codiciadas e inasequibles estilográficas
Parker y Mont Blanc—
ni necesito un amplio salón para escribir
al abrigo de los ruidos de la calle
y de los ruidos interiores.
El exilio y sus innumerables pérdidas
me hicieron dadivosa
Regalo lo que no tengo —dinero, poemas, orgasmos—
Quedé flotando —barco perdido en altamar—
con las raíces al aire
como un clavel sin tronco donde enlazarse
El exilio y sus innumerables pérdidas
me hicieron dadivosa
Regalo lo que no tengo —dinero, poemas, orgasmos—
me dejó raíces al aire
como los nervios de un condenado
Despojada
desposeída
dueña de mi tiempo
Y con él tampoco soy avara:
sería ridículo pretender administrar
un bien desconocido.

XIV (Estado de exilio)
Ninguna palabra nunca
ningún discurso
—ni Freud, ni Martí—
sirvió para detener la mano
la máquina
del torturador.
Pero cuando una palabra escrita
en el margen en la página en la pared
sirve para aliviar el dolor de un torturado,
la literatura tiene sentido.
LO IMPRESCINDIBLE (Estado de exilio)
Uno aprende que lo imprescindible
no eran los libros
no eran los discos
no eran los gatos
no eran los paraísos en flor
derramándose en las aceras
ni siquiera la luna grande—blanca—
en las ventanas
no era el mar arribando
su rumia rompedora en el malecón
ni los amigos que ya no se ven
ni las calles de la infancia
ni aquel bar donde hacíamos el amor con la mirada.
Lo imprescindible era otra cosa.
PROYECTOS (Diáspora)
Podríamos hacer un niño
y llevarlo al zoo los domingos.
Podríamos esperarlo
a la salida del colegio.
Él iría descubriendo
en la procesión de las nubes
toda la prehistoria.
Podríamos cumplir con él los años.
Pero no me gustaría que al llegar a la pubertad
un fascista de mierda le pegara un tiro.
Si te gustó esta selección, te invitamos a visitar «La cabalgata».
Selección a cargo de: Juan Manuel Parra

