La palabra en la poesía de Anastasia Candre: entre la chagra y los cantos rituales

La obra de Anastasia Candre es verdaderamente significativa en el corpus de literaturas indígenas colombianas no solo por su amplitud, sino también por su rica diversidad. La autora, danzadora, cantadora y pintora no solo se dedicó a la escritura de poemas y de diferentes productos literarios, sino que tuvo un papel importante en el campo intelectual con sus trabajos investigativos y en el mundo de las artes plásticas con sus pinturas.

En cuanto a su trabajo como investigadora, inaugurado por su tesis para optar por el título de lingüista en la Universidad de Colombia, es interesante resaltar que Anastasia Candre se erigió como una de las primeras mujeres intelectuales indígenas. Sobra decir que el pensamiento indígena ha sido sistemáticamente relegado y excluido de las academias universitarias en defensa de una epistemología marcadamente colonial, eurocéntrica y blanca. De ahí que la incursión de Candre en el mundo académico, nombrándose constantemente como Okaina- Uitoto, resulte tremendamente valiosa y subversiva. Así mismo, el ser-mujer la sitúo en una situación particular a la hora de adentrarse en los rituales y las palabras uitoto que tradicionalmente pertenecían a los hombres.

Conoce más sobre la vida de Anastasia Candre en nuestra breve biografía.

De hecho, para Laura Areiza (2014) Anastasia Candre es una mujer de conocimiento, una nimarango, que no solo disputa los lugares tradicionales de conocimiento – como indígena y como mujer – sino que también integra la palabra ritual masculina con los saberes y los significados de lo femenino en su comunidad. De modo que, así como lo masculino está tradicionalmente identificado con los rituales y los cantos tradicionales, lo femenino corresponde a la siembra, al cuidado y a los alimentos. Las frutas, la yuca, la cahuana aparecen, entonces, en la poesía de Candre como alusiones a lo femenino y al rol de la mujer en la comunidad uitoto. Por ejemplo, en el poema “La cahuana”, leemos:

Así como hacían nuestros antepasados

La cahuana es nuestra vida

La fuerza y el aliento de nuestra madre

Como la cuna donde se reproduce nuestra vida

Es más, Anastasia Candre no se limita a reproducir los significados tradicionales en torno a ese ser-mujer, sino que los entrelaza con su propia experiencia. Por eso, en su poesía se revela un componente erótico que no deja de conducirnos a pensar en la experiencia subjetiva del cuerpo. El poema “Picante como el ají” es un ejemplo claro de ese entrecruzamiento: por una parte, Candre recurre a la asimilación tradicional del ají con el poder de la mujer, y, por otro lado, introduce un componente erótico que devela sus propias experiencias:

Sabroso y picante

Su aroma delicioso

Así como el corazón de la mujer uitoto

Furiosa y sus labios ardientes

La palabra en la poesía de Anastasia Candre: entre la chagra y los cantos rituales
La escritora Anastasia Candre en 2003. Archivo personal de Anastasia Candre

Finalmente, esos elementos identificados con la mujer se condensan en la chagra como un espacio femenino del conocimiento y de la vida. Allí, las mujeres cosechan, siembran, preparan los alimentos que luego serán compartidos en comunidad:

“La chagra es el pensamiento, el corazón y la fuerza de la mujer uitota. La chagra es como la despensa tradicional, el lugar donde se encuentran todos los alimentos para preparar la comida tradicional. Allí la mujer transmite sus conocimientos tradicionales” (Candre, 2014. Tomado de: Guerra Lozada, A., 2019, pp. 50)

De hecho, el declive de la chagra por las múltiples irrupciones de violencia, pobreza y desplazamiento en la comunidad es uno de los grandes motivos de Candre en su búsqueda de preservar y resignificar la tradición y la palabra uitoto. Hija de la terrible explotación cauchera de principios del siglo XX, la irrupción del narcotráfico en los territorios de las comunidades uitoto y okaiana, sumada a la inescrupulosa ausencia estatal y a la pobreza generalizada, es la causa de la extinción de tradiciones indígenas y de la chagra como lugar comunitario de vida. En el poema “La palabra de la coca” Anastasia Candre se refiere al uso que el narcotráfico ha dado a la planta sagrada y al empobrecimiento de su capacidad significante para la comunidad:

Ie, iiadi ja kue ifotirai omoi jobaika
Sin embargo, ustedes me quemaron mi cabello
Kue aimaki boode
Mi barba es una llamarada
Kue onokairo uzide
Mis brazos están quemados
Niezi omoi kue moziori
¿Cómo podré sostenerlos?

Así pues, la palabra en Anastasia Candre surge, por una parte, como la posibilidad de salvar saberes tradicionales y de preservar la memoria de los rituales y los cantos de la comunidad. En la palabra Candre puede nombrarse, narrarse y recordarse. Por otro lado, la palabra, en su dimensión femenina, se asemeja a la siembra, porque en ella se reúne la comunidad: la palabra es compartida y Candre, como la que cosecha, la recoge para entregarla de nuevo a la comunidad.

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Textos referenciados:

https://www.academia.edu/33524005/Anastasia_Candre_n%C9%A8mairango_mujer_de_saber_en_Yuak%C9%A8_Murui_Muina?auto=download

https://repositorio.unal.edu.co/bitstream/handle/unal/75787/Tesis%20Andrea%20Guerra.pdf?sequence=1&isAllowed=y