A los 100 años del nacimiento de Idea Vilariño uno de los espacios que menos se ha visitado dentro de su obra ha sido sus Diarios de Juventud.
Esto puede deberse a la medianamente reciente publicación de esta obra, pero también al desconocimiento general que ha sufrido el trabajo de Vilariño, ya sea su poesía, su trabajo crítico, sus estudios de tango, sus traducciones o cualquiera de las ramas que trabajó. Pero es en los diarios donde tal vez podamos hacernos una imagen de la globalidad del trabajo de Vilariño, de sus intereses más profundos, de la persona más allá de la poeta, de la imagen que ella construyó para que la conociéramos, de su intimidad más profunda.
El diario de juventud de Vilariño puede representar un gran reto para quien quiera acercarse, pues abarca desde el año 1937 hasta 1945, este último un año fundacional para Idea Vilariño como poeta ya que vería la luz su primer poemario publicado y la Generación del 45 se empezaría a configurar como eje central de la literatura y la cultura uruguaya. Y es de gran importancia que el diario termine con la publicación del cuadernillo que la hará conocida en el mundo literario, pues nos enseña a la construcción de la poeta y de la mujer, haciendo énfasis en sus deseos y aprendizajes, en sus descubrimientos de lo que ella es y en el sufrimiento de una enfermedad que no la dejará en paz, en sus problemas económicos y en la preocupación de la hermana que tuvo que ser madre y en la amorosa amante que desafiaba lo que se le imponía sobre a quién amar. Por último, creo que quien lea el Diario de Juventud de Vilariño debe saber que también se enfrenta a la propia construcción de la poeta de su vida, pues reescribió parte de sus memorias infantiles en la década de los 80 como también diversas partes de los cuadernos que sirven como base para este Diario. También debe saberse que los diarios de Vilariño van hasta el año 2007, pero actualmente no se ha realizado una publicación de los años posteriores a 1945.
Conoce más sobre la vida y la obra de la autora uruguaya en la Biografía de Idea Vilariño.

El testigo: las batallas del amor
Es innegable que uno de los aspectos que más emociona al acercarse a la vida y obra de Vilariño son sus relaciones personales, especialmente la leyenda amorosa que se tejió a través de los años entre Idea y Juan Carlos Onetti, ampliamente nutrida por dedicatorias en libros como los Poemas de amor de Idea y Los adioses de Onetti, o con correspondencia que va desde que se conocen hasta los últimos días del escritor uruguayo, e incluso con un dialogo entre letras de tango que se citaban entre sí. Pero, aunque esta relación de Idea se lleve todas las portadas en su vida privada, cuando se revisa el diario de juventud de la autora nos encontramos con dos amores o pasiones igual o hasta más fuertes que lo que vivió con Onetti. Y es que Vilariño encuentra en sus diarios el espacio donde reflexiona sobre la forma en que lleva estas relaciones de su adolescencia y su adultez temprana, pues estas están normalmente cubiertas de algo indebido que dificulta la realización de una relación normal dentro de los márgenes impuestos a su tiempo.
Es evidente que Vilariño toma la decisión de vivir más allá de los cánones que se le tratan de imponer, su carrera académica y literaria en convergencia con su militancia política son una muestra de ello, y es el amor uno de esos espacios que llevó más allá de los límites, llegando en ocasiones a amar a dos hombres al mismo tiempo, tal y como sucede en las páginas de este diario con sus relaciones con Emilio Oribe y Manuel Claps. La fuerza del amor por ambas personas es tal que llega incluso a afirmar lo siguiente en la entrada del 12 de enero de 1945: “Y, sin embargo pienso que no tengo de qué avergonzarme, que es el amor, que uno es mi esposo queridísimo y el otro es el amor de toda mi vida. Y que, si está establecido que cada mujer debe ser de un solo hombre, yo no puedo, no puedo. Y, si a menudo me avergüenzo; es de la mentira, de la deslealtad. Pero no del hecho en sí de ser de ambos. Si el dilema se me presentara en este momento en toda su fuerza, renunciaría a los dos. No podría dejar nunca al uno por el otro.” (461-462)
La primera de estas relaciones es la que sostiene con Manuel Claps a quien conoce gracias a Silvia Campodonico, quien fuese su mejor amiga en juventud. La gran dificultad que se presentaba en esta relación era el amor que ambas mujeres sentían por Claps, de ahí la mención en la entrada del diario a la mentira y la deslealtad, formando así una especie de triángulo amoroso que en muchas ocasiones llenaba de culpa el diario al sentir estar traicionando la amistad de Silvia. Uno de los aspectos más destacables es que a pesar de la relación tan fuerte y pasional que llevaron Vilariño y Claps, este último terminó casándose con Silvia en una relación que duró muchos años. También es muy interesante notar que las grandes muestras de este amor se dan especialmente en la lejanía, ya sea cuando Idea está internada en Buenos Aires por su enfermedad de la piel o cuando Claps está trabajando lejos de Montevideo. Y es que las cartas fueron uno de los espacios que más aprovecharon estos amantes para comunicar el sentimiento de extrañarse, y en muchas de estas se puede ver la génesis de posteriores poemas que estuvieron muchos años sin publicarse, y que ahora se pueden apreciar en Poemas Anteriores en las últimas ediciones de la Poesía Completa, incluso con poemas con dedicatorias directas a Claps. Las cartas no solo son de capital importancia en la vida amorosa de Vilariño, sino que tienen un peso muy especial en su obra poética, pues se pueden encontrar varios poemas bajo este título, y vemos como el diario también se impregna de la pasión por el género epistolar, cediendo en algunas ocasiones casi la totalidad de su espacio a las cartas que transcribe Idea de ambos amantes. Esto sucede, por ejemplo, con las entradas del 10 de febrero de 1944, día en que ella le responde una carta que había llegado ese mismo día y de la que transcribiría un fragmento el 14 de febrero.
El otro gran amor que se escribe en este diario es el que siente Idea por Emilio Oribe, un profesor de filosofía muy reconocido en el medio intelectual uruguayo de la época y quien era por lo menos 20 años mayor. Además de la edad y los problemas que podría traerle de cara a la sociedad, Oribe estaba casado con una mujer que también era cercana a Idea y quien incluso llegó a darle trabajo. Esta relación que inicialmente se mostraba como meramente intelectual fue cediendo su lugar a algo mucho más pasional y carnal, llegando a describir cómo visita por primera vez un motel en compañía de Emilio Oribe, o largas sesiones de pasión y de espera por él. También es muy notoria la influencia y la importancia que tiene la obra del propio Emilio en Vilariño, ya que gracias a sus conversaciones y consejos es que ella decide reunir algunos poemas y construir un poemario muy artesanal para empezar su camino como poeta publicando La suplicante.

Para decirlo de alguna manera: La aprendiz
Otro de los aspectos que más resalta en la lectura del diario es la forma en que Idea lo usaba como una especie de borrador en el que plasmaba el inicio o la forma que concebía para algunos poemas, muchos de ellos que, como se mencionó anteriormente, estuvieron inéditos durante un largo tiempo hasta que pudieron aparecer en las últimas ediciones de la Poesía Completa como es el caso del poema Tal vez no era pensar (37) [1], el cual aparece escrito el sábado 21 de noviembre de 1942, pero solo salió a la luz hace unos pocos años. Y más interesante aun es pensar en los poemas que aparecen escritos en el Diario pero que nunca se publicaron aun en la vejez de Idea cuando los poemas restantes salieron a la luz, y reflexionar de la misma manera sobre la textualidad que se encuentra en el diario cuando se señala a los poemas tachados que muestran el arrepentimiento de la autora y evidencian la construcción de la misma como una poeta que busca su propia voz a lo largo de los años y que se vale de la intimidad de su diario para corregirse, escribirse y hablarse desde la poesía.[2]
También destacable en el proceso de construcción de la poeta es la constante anotación sobre lo que está leyendo o escuchando, haciendo un gran recorrido por las fuentes de las que bebe para su obra, mostrando así un gran conocimiento sobre la literatura universal, y un especial gusto por la francesa, de tradición más culta, lo que puede contrastar directamente con la sencillez y en apariencia, solo en apariencia, poco elaborada que puede resultar su poesía. El elemento de escribir constantemente lo que se escucha puede entenderse en relación con el gran interés que siempre despertó en Vilariño la música, y especialmente su dedicación a estudiar el tango y la musicalidad dentro de la poesía, así que esas páginas de su diario pueden funcionar como un todo para completar los análisis y el conocimiento sobre el mundo Vilariño.
La otra: la soledad del diario
Trascendental resulta en el diario la forma que tiene Vilariño de confesar sus sufrimientos cotidianos, vaciando en las páginas los momentos más difíciles de su vida como por ejemplo el tiempo que pasó internada en Buenos Aires tratándose la enfermedad cutánea que tanto la afectaría durante años y que posteriormente no dudaría en poetizar a lo largo de los distintos libros que publicaría. Este espacio de soledad e intimidad puede revelar también el otro lado la poeta, donde deja de ser Idea Vilariño y se muestra Idea Elena, la persona que constantemente se preocupa por las dificultades económicas del hogar, por no poder encontrar un trabajo, por descubrirse, por los amores que se le van presentando, dejando de lado al mito poético y dando pie a una persona real que se entrega en cuerpo y alma, con la enfermedad a cuestas, a la literatura, buscando los espacios pequeños para no dejar morir su arte, pero al mismo tiempo preocupándose por quienes la rodeaban. Es esa intimidad la que le permite a Idea presentar su diario sin adornos, crudo y con la pureza de quien escribe para no ser leída en primera instancia. Es la desnudez total de la palabra y el ser el que llena el diario de Idea para quien quiera conocerla, para quien quiera adentrarse más allá de lo que muestran sus poemas y se interese en ver la complejidad de una artista que se negó a vivir como cualquier persona y mostró un camino totalmente diferente lleno de riqueza y vida constantemente enfrentada a la muerte y enfermedad.
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[1] Vilariño, Idea (2015). Poesía completa. Lumen, Barcelona.
[2] Creo que es pertinente mencionar que, en el marco del centenario de Idea, la Biblioteca Nacional de Uruguay dio a conocer un poemario que reúne la obra infantil y juvenil de la poeta bajo el título de Poemas recobrados, y abarca de 1931 hasta 1944. Se puede consultar en http://bibliotecadigital.bibna.gub.uy:8080/jspui/handle/123456789/72405
Colaboración de: Juan Manuel Parra

