Clarice Lispector, la literatura indefinible

La obra de Clarice Lispector es singular desde cualquier punto de vista, pues la estructura narrativa, los acontecimientos, sus personajes, los lugares, incluso la escritora misma, hacen parte del conjunto de características que exaltan a esta literatura y la ubican dentro de una de las más importantes e inusuales de américa latina en el siglo XX.

Dentro del trabajo de la escritora se encuentran ensayos, novelas, cuentos y reseñas, todas ellas comparten un punto en común, la singular forma desde la que Lispector deconstruye el espacio representado e incluso, el formato del mismo texto. La obra de Lispector no puede encasillarse ni moldearse a la comodidad del lector, por eso, su disrupción puede incomodarlo, pues hemos sido criados en un contexto en el que el texto se lee, se acepta y algunas veces se piensa. No obstante, la diversidad de los personajes y situaciones hace que el lector se sienta interpelado, y es en esto en lo que recae parte de la magia de Clarice, que nos introduce en una situación totalmente cotidiana, para luego irnos conduciendo por la extrañeza, hasta dejarnos totalmente perplejos. Lispector es una escritora que nos quita el aliento, no solo cuando terminamos de leerla, sino también en cada línea sobre la que pasamos. La simplicidad con la que enuncia temas contradictorios nos permite sentirnos cercanos a sus narraciones, a su mundo literario que nos embelesa.

Clarice Lispector, su literatura |La Malinche
La escritora Clarice Lispector

De su obra se puede hablar del devenir vegetal y animal, presente en la mayoría de las narraciones, pero sobre todo de su primer libro de cuentos Lazos de familia (1960), o de lo que una de las novelas de Lispector ha denominado el momento it, o de la distancia como artificio que devela lo oculto, el cuerpo como espacio de imprecisiones, la vida y el texto como lugar de improvisaciones, entre otros temas. Sin embargo, en este ensayo se abordará el momento it, desde la novela Agua viva (1973), uno de los libros más teóricos de la escritora brasilera.

Si quieres saber más sobre la vida de Clarice Lispector lee nuestra biografía sobre la escritora.

Mi propuesta de lectura, y la base desde la que realizo este análisis, es entrar al texto sin intención de ordenarlo y adaptarlo a un formato de escritura que sea fácilmente digerido por el lector, por el contrario, hay que entrar a la narración sin ninguna presunción por domesticarla y dejarse guiar por lo que ella misma propone. Si se lee la novela adoptando esta posición (en principio pasiva y receptiva), se encontrará su riqueza en cada apartado, cada párrafo y cada frase, de esta manera no parecerá un caos cronológico ni carente de lógica, pues estas características las propone y se construyen en el mismo texto. Uno de los pilares sobre los cuales se cimienta la narración es desde la formulación del momento-ya, o momento it, que trastoca y rompe con la linealidad temporal a la que estamos acostumbrados, en la que los acontecimientos se siguen sucesivamente de modo que guarden el orden lógico para que todo sea un constante presente:

«Te digo; estoy intentando captar la cuarta dimensión del instante-ya que de tan fugitivo ya no existe porque se ha convertido en un nuevo instante-ya que ahora tampoco existe. (…) Y quiero capturar el presente que, por su propia naturaleza, me está prohibido; el presente se me escapa, la actualidad huye, la actualidad soy yo en presente». 

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El desarrollo de ese momentoit se revela en lo it, que finalmente es la materia viva que contienen todos los objetos y todos los seres, esto que está lleno de imprecisiones, improvisaciones, puntos intermedios, fugas y diferentes formas que llegan a moldearlo, pero nunca a contenerlo en su totalidad. Esto it es el agua necesaria para la vida, es el estado indeterminado del sueño desde el que la narradora quiere formular sus apreciaciones, es la experiencia de la desarticulación provocada por un hecho que cambia a quien le sucede, es eso que se sale de sí, que ante los ojos del mundo ordinario sobra, pero que ante Lispector es de lo que se carece para vivir plenamente. Para entender eso it es necesario alcanzar un estado puro, dentro de la dinámica del texto, desligado de toda atadura social, cultural y política, es necesario estar en un espacio íntimo, alejado de lo otro

«No tengo estilo de vida: he alcanzado lo impersonal. (…) Sobrepasar el máximo es vivir el elemento puro. Hay personas que no aguantan y vomitan. (…) Mi experiencia viene de que ya he conseguido pintar el halo de las cosas. El halo es más importante que las cosas y las palabras. El halo es vertiginoso. (…) El halo es el it«.

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Clarice Lispector y su hijo |La Malinche
El 10 de diciembre del 2020 se celebraron los 100 años del nacimiento de Clarice Lispector

El it también es eso puro, constantemente actualizado, abierto a todas las formas y figuras, en lo cual todo puede intervenir; es una apertureidad a la fusión y mezcla con otras razas, géneros y materias. Sin embargo, lo it es algo que se retira y aleja del modelo de vida estructurado por las instituciones de poder que regulan y normativizan a la sociedad y a la vida, de manera que aparece como el antónimo de todo lo que en esa vida pragmática es catalogado como ordenado, agradable, lógico y armonioso:

«Es lo siguiente: la disonancia me resulta armoniosa. La melodía a veces me cansa. Y también el llamado «leit-motiv». Quiero en la música y en lo que te escribo y en lo que pinto, quiero trazos geométricos que se crucen en el aire y formen una desarmonía que yo entiendo. Es puro it«

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Esto it, como se ha demostrado en todos los fragmentos citados, es un estado y una manera del ser, por eso el verbo que impera en las oraciones es el ser más que el estar, de esta manera se sustenta lo que la narradora le exige al interlocutor: que use todos sus sentidos para conectar con el texto, que sea uno con ella para que trate de comprender lo que se está planteando. Esta propuesta y exigencia de lo it permite examinar a la vida y a la realidad desde una óptica diferente; esta novela propone una mirada desde el sesgo que resulta más enriquecedora y real que a la que estamos acostumbrados, ya que desde este ángulo de focalización se pueden ver las características del objeto observado que no se habían notado previamente.

«¿Cómo explicártelo? Lo intentaré. Es que estoy sintiendo una realidad sesgada. Vista a través de lo oblicuo. Sólo ahora he intuido lo oblicuo de la vida. Antes sólo veía a través de cortes rectos y paralelos. No entendía el insípido trazo sesgado. Ahora adivino que la vida es otra. Que vivir no es desarrollar sentimientos densos; es un sortilegio mayor y más grácil (…)«

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Esta nueva focalización desde lo sesgado propone el encuentro con una nueva vida, una que antes no se había contemplado y un descubrimiento de lo otro que construirá, de la mano de a quién interpele, nuevos acontecimientos y realidades. Esta mirada desde el sesgo permite la transfiguración de las personas en animales y de los objetos inertes en seres vivientes, ya que en sí todos están formados por materia viva

Otra de las manifestaciones y formas de lo it es el agua, precisamente porque es pura, cristalina y translúcida, sin contaminación. Como lo it, ella se puede adaptar a cualquier forma, pero al mismo tiempo puede atravesarla si es que su estado sobrepasa su forma. El agua sirve como un espejo para reflejar a la figura tal y como es en presencia de la luz, pero también para transfigurarla con sus ondas incluso en la ausencia de la luz.

«Es necesario entender la violenta ausencia de color de un espejo para poder recrearlo, como si se recrease la violenta ausencia de sabor del agua«

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Así el agua y el espejo, por ser elementos puros, de ausencia de color y sabor, permiten ser llenados, completados e intervenidos por cualquier cosa, esto supone cierta violencia ya que cualquier cosa, acto o ser puede interrumpirlos, entrar y salir de ello sin barrera alguna. No obstante, ambos son “elementos” de materia viva, que lo abarcan y penetran todo: el agua porque puede fugarse por medio de cualquier material y superficie, y el espejo porque puede reflejar todo el espacio dependiendo del ángulo desde el que focalice la mirada.

Clarice Lispector en su balcón | La Malinche
Clarice Lispector en su balcón

«¿Qué es un espejo? Es el único material inventado que es natural. Quien mira sin verse, quien entiende que su profundidad consiste en ser vacío, quien camina hacia el interior del espacio transparente sin dejar en él el vestigio de su propia magia, ese alguien ha entendido entonces su misterio«

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Tanto el agua como el espejo reflejan la figura en el momento-it, no cristalizan la imagen ni la aprisionan o condicionan, sino que la muestran tal como es, en su estado presente.

Así es cómo a lo largo de la novela Lispector le ofrece al lector un recorrido argumental por sus ideas, que buscan desacomodar y trastocar la visión y la sensación con las que el lector entró al texto; de esta manera la novela no sólo interviene sobre la manera en la que está estructurado el discurso literario canónico, sino también sobre las nociones mismas que rigen la vida del individuo que la lee.    

Lee algunos fragmentos de la obra de Clarice Lispector aquí.


Colaboración de: María Paula Díaz