Desde sus primeros años en Chile hasta su muerte, la vida de María Luisa Bombal estuvo marcada por el desenfreno de una existencia que no se contenía, que no sabía más que actuar apasionadamente: la intensidad de su vida fue el producto de la mente ávida de una mujer en busca de una compañía verdadera que la siguiese en su paso por el mundo.
A diferencia de ello, María Luisa se encontró sola gran parte de su vida, de modo que, la soledad se tornaría su gran enemiga. Así, la desesperada búsqueda de cercanías halló en el amor la promesa de una vida que se completaba. Sin embargo, la tragedia amorosa de su juventud la llenaría de amargura y vertiría en ella la honda tristeza que atravesó su obra.

María Luisa Bombal nació el 8 de junio de 1910 en el Paseo de Monterrey de Viña del Mar, Chile. Vivió allí sus primeros años hasta que, en 1928, se mudó a París tras la muerte de su padre, Martín Bombal Videlo, quien había trabajado como secretario de la Intendencia Regional de Chile.
En París, la madre de María Luisa, Blanca D’Anthes Precht, acostumbraba a leerle a ella y a sus hermanas los cuentos de los hermanos Grimm y de Hans Christian Andersen, de modo que el primer acercamiento de Bombal a la literatura fue a través de la tradición cuentística del norte de Europa. Años después, María Luisa recordaría el temprano afecto que sintió por la literatura y el éxtasis que produjeron en ella las lecturas que hizo de Jorge Isaacs y de Rainer María Rilke en su adolescencia.
En 1928 Bombal entró a la carrera de Letras de la Facultad de Artes de la Sorbona de París. En 1931 terminó sus estudios con una tesis sobre el autor francés Prosper Mérimée. Ese mismo año regresó a Chile y conoció a dos de sus grandes amistades literarias: Pablo Neruda y Marta Brunet. Con ella fundó en 1932 la Compañía Nacional de Dramas y Comedias, en la que mostró sus dotes de actriz con la puesta en escena de Una mujer sin importancia de Óscar Wilde. En esta segunda estadía en su país natal, María Luisa conoció a Eulogio Sánchez Errázuriz, un hombre casado con quién mantuvo una tortuosa relación, cuyo definitivo fracaso dejó una honda marca en Bombal. Después de un poco más de un año de relación, en 1933 Eulogio Sánchez le dijo a Bombal que ya no podría estar más con ella. Tras una serie de cartas sin respuesta, María, desesperada, logró colarse al cuarto de su amante, mientras él ofrecía una cena a sus allegados, tomó una de las armas de fuego que estaban guardadas y se disparó en el brazo. Años después, como haciéndole eco a los sucesos de ese día, el personaje de su novela La amortajada dice que no tiene el valor para suicidarse, pero que tampoco cuenta con la fuerza para seguir viviendo.
Cuando Neruda se enteró del incidente, invitó a María Luisa a vivir con él y su esposa en Buenos Aires. Allí, la joven viviría los años más importantes para su formación como escritora. De la mano de Neruda, ya muy reconocido para entonces, Bombal comenzó a frecuentar los círculos intelectuales que se reunían alrededor de la revista Sur. Allí conoció a Federico García Lorca, Jorge Luis Borges -con quien entablará luego una cercana amistad-, Oliverio Girondo, Norah Lange, Alfonso Reyes, Alfonsina Storni, Victoria Ocampo y Gabriela Mistral. Además, se dedicó a la escritura de su primera novela La última niebla publicada en 1934.
Conoce más sobre La última niebla en el artículo: «La última niebla»: entre la inmovilidad y la huida.
De hecho, Neruda recuerda luego la imagen de la joven María Luisa sentada en la pequeña mesa de su apartamento de Buenos Aires, ensimismada en la escritura de su novela, interrumpida solo por las preguntas de Neruda que la acompañaba mientras escribía su Residencia en la Tierra. En 1938 Bombal publicó su segunda y quizá más reconocida novela: La amortajada.
En 1935 María Luisa conoció a Jorge Larco con quien se casó el 28 de junio de ese año. Sin embargo, el recuerdo del antiguo amor de Bombal y los rumores de que Larco mantenía relaciones con otros hombres, llevaron a la pareja a terminar su matrimonio en 1937.

En 1940, tras la publicación de Mar, cielo y tierra, María Luisa regresó a Chile y trajo consigo los manuscritos de El árbol y Las islas nuevas. Al llegar, Bombal se enteró de que su examante tenía una nueva pareja y, absolutamente consternada por el hallazgo, fue a su encuentro y le disparó en el brazo. Entonces, fue arrestada y llevada a la cárcel de la ciudad donde pasaría sólo unos pocos meses, pues Sánchez levantó todos los cargos.
Tres años después, Bombal se trasladó a Estados Unidos y allí, sumida en la soledad, desarrolló una fuerte adicción por el alcohol que la seguiría por el resto de su vida. En 1944, conoció al francés Fal de Saint Phalle con quién se casó el 1 de abril de ese año y con quien tuvo una hija, Brigitte. En 1946 escribe La historia de María Griselda que, sin embargo, no se publicaría hasta 1976. En 1947 publicó The house of mist y tres años después La maja y el ruiseñor.
Encuentra aquí una selección de fragmentos de la obra de María Luisa Bombal.
María Luisa siguió viviendo en Estados Unidos hasta 1969, año en que su esposo falleció impulsándola a trasladarse a Buenos Aires para escapar una vez más de su soledad (su hija estudiaba ya en Chicago). Después de tres años en Argentina, Bombal regresó a Chile en 1973. El siguiente año fue condecorada con el Premio Ricardo Latcham, al que le siguieron: dos años después el Premio Academia Chilena de la Lengua y en 1978 el Premio Joaquín Edwards Bello. Finalmente, el 6 de mayo de 1980 María Luisa Bombal falleció en la sala común de un hospital en Santiago de Chile, debilitada por las fuertes crisis hepáticas que sufría a causa de su alcoholismo.
Aunque corta, la obra de María Luisa Bombal brilló por su excepcionalidad. Varios críticos han reconocido importantes influencias de Virginia Woolf y William Faulkner en su prosa. Y ella misma hizo énfasis en sus entrevistas en la profunda relación que tenía su pensamiento literario con autores contemporáneos a ella, como Pablo Neruda y Alfonsina Storni, así como con escritores de la tradición europea y norteamericana, como Charles Baudelaire, Arthur Rimbaud y Thomas Mann. Lo cierto es que María Luisa llevó una vida intensa movida por el deseo de encontrar su voz poética y de saciar su sed de amor y de compañía: Bombal nunca se detuvo ni se contuvo en sus esfuerzos de hallar para ella un lugar en el mundo.
Si te gusto este texto, visita nuestro artículo: Un breve comentario sobre «El árbol»: la luz del deseo.
Si quieres saber más de María Luisa Bombal, te recomendamos los siguientes sitios web:
http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-3597.html
https://www.letraslibres.com/espana-mexico/revista/maria-luisa-bombal-la-soledad-la-escritora

