El poco protagonismo que ha tenido la obra de Margarita Aguirre en los estudios sobre la literatura chilena no es sinónimo de carencias en su calidad estética, sino que es ejemplo de la preminencia de voces masculinas en la construcción del canon de la literatura chilena del siglo XX y especialmente en lo que se denominó la Generación del 50.
A continuación, presentamos una breve biografía que tiene como objeto la inmersión de los nuevos y antiguos lectores de Aguirre en los acontecimientos más significativos de su vida y, así, permitir el acercamiento a una obra construida en el silencio de una pregunta por la vida, la existencia y el propio ser.

Margarita Aguirre nació el 30 de diciembre de 1925 en Santiago de Chile, en el seno de una familia de diplomáticos cercanos a los círculos intelectuales del país. Su padre, capitán del ejército en retiro, era cónsul de Chile en Argentina, de modo que Margarita tuvo que mudarse muy pronto a Buenos Aires. Allí, cuando solo tenía ocho años, conoció a Pablo Neruda, que también vivía en la capital argentina. No obstante, en 1938 el Frente Nacional acabó con el consulado de Chile en Buenos Aires y los Aguirre debieron volver a su país natal.
A principios de la década de 1940, Margarita inició sus estudios en pedagogía en el Instituto de Pedagogía de la Universidad de Chile. Por los mismos años, conoció a José Miguel Veras, con quien trabajó en la radio El Mercurio. A finales de la década comenzó a escribir su primera novela, Cuaderno de una muchacha muda, publicada en 1951. En 1952 se reencontró con Neruda, quien la contrató como su secretaria particular hasta 1954, año en que el poeta le presentó a Rodolfo Aráoz Alfaro, abogado argentino que tuvo un papel importante en el Partido Comunista Argentino, con quién Margarita se casaría y con quién se mudaría definitivamente a Argentina. En el mismo año, el escritor Enrique Lafourcade publicó su antología Cuentos de la Generación del 50, con lo cual acuñó esa categoría generacional. En ella, incluyó a varios autores chilenos de renombre, como José Donoso y Jorge Edwards y a cinco escritoras, entre ellas a Margarita Aguirre. Sin embargo, en 1959 Lafourcade reeditó la Antología y dejó solo a dos escritoras: María Elena Gertner y Margarita Aguirre. A finales de la década, Aguirre publicó El huésped (1958), novela que le valdría el Premio de novela de la editorial argentina Emecé.
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En 1960, José Bianco -director de la Colección Genio y Figura de la Editorial Universitaria de Buenos Aires (EUDEBA)- le pidió a Aguirre que se encargara de la biografía de Neruda, trabajo que, como ella misma expresó en entrevistas posteriores, aceptó a regañadientes. Así pues, en 1964 publicó Genio y figura de Pablo Neruda y, poco después, publicó La culpa (1964), su tercera novela.
El excelente recibimiento de la biografía, elogiada por el propio poeta, le valió un reconocimiento significativo y la invitación a encargarse de la reedición de las Obras completas (1972) de Neruda y a recopilar y catalogar todo el epistolario entre el chileno y el escritor argentino Héctor Eandi. A pesar de la fijación de la crítica en la biografía, Margarita planteó en varias entrevistas que nunca pensó que este fuera su trabajo mejor logrado y que lamentó profundamente el silencio en que cayeron sus otras obras. Por su parte, El residente, su cuarta y última novela fue publicada en 1967. En 1999 Aguirre recibió el Premio Medalla de Honor de la Fundación Pablo Neruda. Y, en 2003, falleció en su ciudad natal, Santiago de Chile.
Te invitamos a leer un poco de la obra de Margarita Aguirre en nuestra selección.

