Amanda Berenguer, el privilegio de lo sonoro y el lado científico de su poesía

Amanda Berenguer (1921-2010) fue una poeta uruguaya, enmarcada por la crítica dentro de la llamada “Generación del 45” en la que se inscriben varios de los grandes intelectuales uruguayos del siglo XX, entre los que se destacan Ángel Rama, Emir Rodríguez Monegal, Idea Vilariño, Mario Benedetti y José Pedro Díaz, entre otro tantos; con este último Berenguer se casó en 1944 y junto a él escribió gran parte de su obra.

Si bien se ha encasillado a Berenguer dentro de este movimiento, su obra transgrede sus límites, no solo cronológicamente, pues el grueso de su poesía la produjo entre la década de los 60 y los 90, sino también por las formas con las que experimentó y por los temas que abordó en sus poemas. La arista de ellos de la que se encargará este texto es la del tinte científico que se devela en los poemas, por lo que se centrará, especialmente, en “Dicciones” (1973) y “La estranguladora” (1998), por ser ambos poemas vanguardistas, extraños, que exceden a la palabra escrita, que fueron expuestos al público en formatos sonoros, privilegiando al sonido y su espacio de difusión, sobre el espacio síquico de la lectura tradicional.

Si quieres saber más sobre la vida de la escritora, visita nuestra Biografía de Amanda Berenguer.

La veta científica en la poesía

La poesía de Berenguer siempre tuvo dentro de sus temáticas la inscripción de lo científico, ya sea desde sus formas geométricas, develadas en los caligramas y en los objetos de los que se ocupa, como la botella de Klein, en “La botella verde” (1995) y la cinta de Möbius, cuya forma es la misma de un caligrama del poemario “Materia Prima” (1966), o bien sea tomando como referencia algunos modelos de la astronomía, como en el poema “Las nubes magallánicas” perteneciente también a este poemario.

Pero lo interesante no solamente es la extrañeza de la escogencia de Berenguer para los temas de sus poemas, ni el inusual puente que teje entre la poesía y la ciencia que a veces parecieran estar separadas por una diferencia abismal, sino, sobre todo, por el paso que da de un formato escrito a uno sonoro. Esta característica no solamente hace de Berenguer una poeta vanguardista, sino que además la yergue por encima de sus contemporáneos.

La necesidad que Berenguer halló por darle una voz vívida, su propio registro vocal, a la palabra escrita no es un capricho ni obedece a un ansia de originalidad, por el contrario, como ella misma expresa en la introducción a “Dicciones”, es “una exigencia de la letra misma”. Es importante recordar que la voz hace parte del plano sonoro de la poesía y que, físicamente, media entre el cuerpo y el lenguaje, es un medio que introduce los sentidos en el mensaje que le llega al oyente, en definitiva, la voz implica una corporalidad, un espacio por el cual expandirse y un cuerpo u objeto al que llegar. Además, la poesía en sus inicios era cantada, de manera que Berenguer recurre a la tecnología para grabar su voz, para así acercarse más al lector, para romper el círculo de soledad del poeta y de esta manera vuelve a la tradición lírica más pura.

Amanda Berenguer, la veta científica de su poesía
Portada de Dicciones (1973), fotografía de Hermes Cuña. diseño e impresión por Artegraf

«Dicciones» y «La estranguladora»

por una “íntima ley de gravedad” que invita a entonar de manera diferente algunas vocales y consonantes: mientras que hay unas palabras que bajan, que se hunden y se hacen pesadas, hay otros vocablos leves como la “i” y la “u” en los que la tonalidad de la lectura sube. Por esto es que ninguna lectura, por más que esté registrada la voz, es igual a otra, toda ella depende de la entonación del lector y por eso es que este poema es aún más poético que otros, pues el instante único en el que surge la poesía no solo se dio cuando Berenguer ideó sus versos, sino también cuando les dio esa única lectura.

«Sé que lo hice buscando la insoslayable comunicación como otra manera de arribar al contacto profundo con los demás. La Gran necesidad. Tú y yo, nosotros. ¿Lees? ¿Escuchas? ¿Conversas? ¿Cantas?
Estaba sentada delante del grabador pensando en ustedes, pero positivamente sola y responsable. Tan sola que imaginé formas de dicción diferentes»

Toda esa ley íntima de la gravedad también tiene que ver con el contexto del poema, el hecho de que predomine la imagen del sofoco, de la falta de aire, de lo cotidiano, que el tiempo de la lectura se alargue en los sonidos de la “rr”, “n” y “s”, tiene que ver con la desolación de la dictadura que regía al Cono Sur en los 70.

Por su parte “La estranguladora”, de finales de siglo, cuya imagen central es la esfinge, un monstruo que la misma poeta engendra y al que se tiene que enfrentar. Es un poema bastante extenso, de difícil lectura, casi hermético, compuesto a modo de cadáver exquisito debido a que tiene fragmentos de discursos del Conde de Lautréamont, Edipo, Píndaro, Frida Kahlo, Paul Valéry, entre otros. En el poema se mezclan estos discursos con la voz propia de la poeta, que enuncia su espacio íntimo, los quehaceres de la casa, la proximidad de su marido y algunos otros familiares.

«¿qué es esto que llevo dentro?
¿árbol con plumas? ¿pájaro? ¿libro secreto?
¿tótem de la casa? ¿una cuchara acaso?
Computadora ¿dónde estás? ¿la guardó José Pedro?
—no la veo / ¿qué pasa? ¿estás aquí? señalo
con el índice su cuerpo /
oh congestión de la memoria / el huevo crece /
el útero se desborda / y aquello que no sabía
¿dónde se encuentra ahora?»

Según señala Alicia Genovese, el ritmo del poema es en sí mismo un significante, es el pulso de ese ser que se describe, por eso es abrupto, devela un sistema nervioso que cuyas interconexiones son los encabalgamientos y sus cambios de tono, y a su vez cada tono “imprime una química, una densidad que permea las palabras” (Genovese, 41, citado por Puppo 2019).

De esta manera y más como invitación que a modo de conclusión, este texto resume muy rápidamente el universo privilegiado de la poesía de Berenguer y mediante él, invita a los lectores a que se acerquen a sus poemas, a que escuchen su voz y entablen esa relación de cercanía que tanto deseaba la autora, que se dejen sumergir en las aguas turbulentas de los indómitos viajes y se dejen deslumbrar por sus formas.

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Colaboración de: María Paula Díaz Castro

Referencias:

Berenguer, A. Dicciones. Recuperado el 19 de octubre del 2021 de https://www.palabravirtual.com/index.php?ir=ver_voz1.php&wid=3043&t=Dicciones&p=Amanda+Berenguer

Berenguer, A. (2020). “La estranguladora”, un poema de Amanda Berenguer. Recuperado el 19 de octubre del 2021 de http://aullidolit.com/estranguladora-amanda-berenguer/

Puppo, M.L. (2019).  “Una exigencia de la letra misma”: Amanda Berenguer ante la puesta en voz de su poesía. Revista Iberoamericana. Vol. LXXXV, Núm. 268, Julio-Septiembre 2019, 977-1014. Recuperado el 20 de octubre del 2021, de base de datos EBSCO.