Cada vez es más común que la prosa de Gabriela Mistral tenga un espacio asegurado dentro de las discusiones alrededor de la obra de la escritora chilena.
Su majestuosa obra poética desplazó por mucho tiempo los escritos que, dispersos en innumerables volúmenes, revistas, periódicos y correspondencias, entre otros, nunca fueron debidamente organizados y dispuestos al público. No ya por falta de interés, sino precisamente por la vastedad de esta obra en prosa que Mistral fue sembrando durante toda su vida. Por ello, el mayor reto al que se han enfrentado críticos e investigadores mistralianos ha sido esta labor de rescate y puesta en orden de esta gran obra dispersa.
Es reconocida la frase de Víctor Andrés Balaúnde quien fue en su momento presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas y antiguo colega de Gabriela Mistral en donde aseguraba que «Tan bella fue su prosa como su forma poética. Quizás pudo decirse de ella lo que se afirmó de Valéry: que, si su poesía era de oro, su prosa fue de diamante”.

Fue muy poco lo que la autora reunió y publicó de su prosa. En 1922 se publica Desolación cuyas primeras ediciones se dan en Nueva York. Para las ediciones chilenas se añadieron las secciones “Prosas” y “Prosas escolares y cuentos”, varios textos que hasta entonces sólo habían aparecido en diarios y revistas. Un año más tarde se edita Lecturas para mujeres, que, como parte de un plan educativo, contaba con una serie de textos dedicados a las juventudes chilenas. Entre los autores latinoamericanos reunidos estaban incluidos José Martí, José Enrique Rodó, Amado Nervo, Rubén Darío, Leopoldo Lugones, entre otros y de autores españoles Juan Ramón Jiménez, Azorín y Gabriel Miró. Entre estos autores Mistral incluye ocho poemas y trece prosas de autoría. Aparte de estas dos, Gabriela Mistral no gestionó más publicaciones en vida que incluyeran textos o poemas en prosa de su autoría.
Sin embargo, la crítica ha logrado catalogar y periodizar la obra prosística de Mistral en tres etapas. La primera de 1904 a 1922; la segunda de 1922 a 1934; y la última de 1934 hasta su muerte en 1957.
Conoce más de la vida de la escritora en nuestra Biografía de Gabriela Mistral.
En esta primera etapa Mistral escribe poemas en prosa, forma literaria que, como la poesía, mantiene una esencia lírica a pesar de carecer de rima o de algún tipo de métrica y que, en vez de darle protagonismo a la narración de hechos, les da prelación a los estados de ánimo del poeta. Durante este periodo se publica el reconocido texto “La defensa de la belleza” que luego será nuevamente titulado “Por qué las rosas tienen espinas” en Desolaciones. Se destacan en este periodo textos breves catalogados como “elogios” y “motivos”. En palabras de Pedro Luis Barcia, quien estudia la obra de Mistral: “El ‘elogio’ es en sus comienzos un discurso o escrito laudatorio sobre personas u obras originado en el humanismo renacentista”. Mistral, adueñándose de esta forma literaria, focalizará su atención en los objetos cotidianos que la rodean. En sus “Elogio de las materias” hará elogios dedicados a la harina, la sal, el fuego o el cristal. Los “motivos”, siguiendo a Barcia, tienen como eje “una realidad contemplada que mueve a escribir sobre ella pues dispara una idea poética”. Entre ellos están “Motivos del barro”, “Motivos de la pasión” o “Motivos de San Francisco”, entre los más reconocidos.
Desde 1922 Gabriela Mistral visita numerosos países hispanoamericanos como europeos. A partir de la segunda etapa sus escritos estarán diseminados en la prensa de estos diversos países en los que fue corresponsal. Desde este entonces y por el resto de su vida su prosa estará presente en periódicos como Anales de la Universidad de Chile, Santiago; El Sol, Madrid; Sur, Buenos Aires; Revista Hispánica Moderna, Nueva York; Revista Bimestre Cubana, La Habana; La Voz, Madrid; Estudios, Santiago; Boletín del Instituto Nacional, Santiago (1 942); Revista de América, publicación de El Tiempo, Bogotá (1945); La Nación, Santiago y La Prensa, Buenos Aires.
Viaja por el mundo y sus consideraciones las consignó en variadas crónicas de viajes. En ellas no sólo se consignan las percepciones acerca del país visitado, sino que ahonda en reflexiones alrededor de las distintas realidades de su país natal, Chile. En 1978 se edita bajo el título de Gabriela anda por el mundo un volumen que recoge todas las crónicas y textos relativos a su experiencia como viajera.

Es destacable, de igual modo, un nuevo estilo de prosa: “semblanzas” donde retrata los perfiles de figuras inspiradoras para ella, faros e hitos en su propia historia literaria. Entre ellas destacan las semblanzas de Sor Juana Inés de la Cruz o la de Thomas Moro autor de Utopía.
Lo que más destacará de su prosa durante la última etapa comprendida entre 1934 a 1957 será la composición de los denominados “recados”. Muchos señalan que estos escritos serían un nuevo género tanto en poesía como en prosa al adueñarse como dice Marie Lise Gazartan Gautier: “de aquella antigua y popular forma de expresión oral y le da un nuevo vigor al estilizarla en un mensaje escrito. El recado parece desprenderse del mundo mágico de sus conversaciones y gozar de la misma chispa luminosa”. En efecto estos nuevos escritos parecen encomiendas sumamente personales dedicadas a cada lector que, para ese entonces, desde todas partes del mundo leen a Gabriela Mistral. Como dice Barcias, todo lo que Mistral leía, veía o escuchaba al escribirlo lo “mistralizaba”. Estos recados son esa muestra de cómo la escritora chilena pensaba y decía acerca de aquellas profundas y sinceras inquietudes. Estos textos, como realmente toda la producción de Mistral, comunican una intimidad tal con la escritora que parecemos adentrarnos en su personalidad y convicciones como si conversáramos con ella. Sobre estos recados la propia autora ha dicho:
“No doy por novedad tales caprichos o jugarretas: otros las han hecho y, con más pudor que yo, se las guardaron. Yo las dejo en los suburbios del libro fuora dei muri, como corresponde a su clase, un poco plebeya o tercerona. Las incorporó por una razón atrabiliaria, es decir, por una loca razón, como son las razones de las mujeres: al cabo, estos Recados llevan el tono más mío, el más frecuente, mi dejo rural en el que he vivido y en que me voy a morir”.
Lee aquí nuestra selección de fragmentos de la obra de Gabriela Mistral.
Hoy en día la obra de Mistral, tanto lírica como en prosa, sigue ofreciendo mucho interés y debate. Su vida y obra siguen sorprendiendo tanto al público lector como a sus críticos. De ahí que, por ejemplo, en el año 2007 se generara un gran interés por las obras inéditas que podría traer a Chile por medio de Su albacea Doris Dana. Sin embargo, esto fue secundario al conocerse algunos fragmentos de sus cartas dirigidas a la misma Diana sugiriendo un posible lesbianismo de la poeta chilena.
Hoy, entre las más reconocidas críticas que tiene la poeta chilena están Raquel Olea, con su trabajo Como traje de fiesta: Loca razón en la poesía de Gabriela Mistral, y Ana Pizarro con El proyecto de Lucila.
Si quieres saber más sobre la obra de Gabriela Mistral, visita nuestro artículo: La voz de madre.
Referencias:
Barcia, Pedro Luis. La prosa de Gabriela Mistral.
Garrido, Lorena. Olea, Raquel. 2009. Como traje de fiesta: Loca razón en la poesía de Gabriela Mistral. Santiago: Universidad de Santiago de Chile, pp. 186 https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0071-17132010000200012.
Gazartan, Mari Lise. La prosa de Gabriela Mistral o una verdadera joya desconocida. http://www.gabrielamistral.uchile.cl/prosa/presentacion.html.
Miranda, Paula. La prosa de Gabriela Mistral. http://www.gabrielamistral.uchile.cl/prosa/presentacion.html.

