Mentiría si digo que encontré este libro por afán o por consecuencia, me encontró, quizás, por destino. Me volveré más lluvia (2018) es una antología poética, póstuma, cabe aclarar, y una recopilación de la vida y obra de Liliana Cadavid. Fue una poeta bogotana, una artista plástica, una compositora y, debido a una enfermedad crónica, una experta en escribir en poesía su propio epitafio.
“Por esa mujer muerta que llevo dentro”. Así comienza su obra y este mismo poema termina por mostrarnos quién era: una mujer precipitada como la lluvia, precipitada a vivir. El ritmo es rápido, ágil, a punto de caerse al vacío de la muerte, de la vida misma o, más angustiante aun, de la enfermedad o de una vida transitada a medias.
Liliana Cadavid es sin duda una mujer lluvia, dividida y a la vez total. En cada letra de este poemario busca su identidad en medio del dolor, la fractura, el vacío, el comienzo de cada día y el afán de las horas. Por otro lado, estas fracturas permiten que se filtren en su interior, de manera única, la pasión, el deseo, el amor y la ilusión.
No encontré un prefacio al principio del libro, sino una crónica de hallazgo, un pequeño manifiesto de cómo en el destino no hay casualidades, sino poemas lluvia dispuestos a ser leídos. En esta crónica, se menciona la obsesión de Cadavid por la música, en especial por la clásica, y esta antología lo comprueba: en efecto, era una melómana y sus versos reflejan un tempo, una métrica propia. Cada poema tiene musicalidad y cadencia, y, sin embargo, sus versos se taladran, y nos dejan mudos, quedándose en cada página con la última palabra.

La lluvia es un conjunto de fragmentos, al igual que Liliana, un ser humano con una identidad fragmentada. Me volveré más lluvia: qué título más apropiado para esta antología de poemas que no se enuncian, no se escriben, solo se precipitan.
El siguiente poema tiene efectos secundarios. No se borró de mi memoria desde que lo leí. Continué pensando en él para asegurarme, después de un tiempo, de que permanece sin importar su naturaleza fugaz:
Yo fui un payaso antiguo
Yo fui un payaso antiguo de porcelana rota.
Yo fui un ponichinela que abandonó sus hilos.
Y en el país antiguo donde dejé mi alma,
perdí mi corazón y mi razón de lata.
Yo fui un payaso antiguo de porcelana rota.
Cambié por una lagrima mi caja de pinturas
/y mi boca.
Abandoné mis hilos… mi condición de pájara.
Me rompí en un pedazo de tu sombra.
Liliana Cadavid
Colaboración de: Camila García Canal

