Albalucía Ángel: el rompimiento del lenguaje y el camino de la conciencia

Albalucía Ángel: el rompimiento del lenguaje y el camino de la conciencia | La Malinche

En las calles me gritaban: “¡Pájara pinta!”. Hay que decir que cuando se lea lo hagan con el corazón para que no se les enrede la cabeza. La pájara pinta es más sensible en eso, está el corazón puesto y la cabeza deja de funcionar cuando uno empieza a leerla a fondo.

Efer Arocha. Albalucía Ángel Marulanda.

El libro de Albalucía más reconocido y valorado por la crítica es, sin duda, Estaba la pájara pinta sentada en el verde limón. Cuando lo empezó a escribir en 1972, estaba pensando hacer un recuento de las historias de su infancia mezclado con las experiencias que vivía en ese momento; de ahí, la cantidad de similitudes que hay entre la historia personal de la autora y la de su personaje principal. Albalucía tenía escritas unas cuarenta páginas, sin que el libro aún tuviera una dirección o rumbo fijo. Por ese entonces, vivía en Barcelona, pero pasaba por Madrid en su carro Mini-Morris, cuando una manada de seis hombres la atacó en un parqueadero para robarla destrozando su cabeza y su columna vertebral.       

Cuenta que ese día conoció la muerte: entró en un túnel donde unos seres hermosos que reconoció como una mujer y dos hombres le recordaron quién era ella. Luego volvió. Sin embargo, su cuerpo estaba bastante roto y el pronóstico más certero era que muy pronto, si no ocurría un milagro, iba a morir. Trajo entonces su cuerpo a Colombia para descansar y tal vez esperar la muerte junto a su familia. Al llegar, su hermana le dijo que un médico invisible podía curarla a muy bajo costo, era José Gregorio Hernández, un beato de la iglesia que había muerto en 1919. Albalucía empezó el tratamiento con la presencia etérea del médico y los médiums sintiendo apertura y esperanza, pues lo consideraba una experiencia metafísica que podía salvarla y siempre había tenido una gran disposición hacia todo lo que fuera mágico. Aunque otros pacientes daban testimonio de haber sido curados por José Gregorio sin sentir ninguna molestia física, Albalucía dice que durante los ocho meses que duró el proceso sufría por horas de un dolor intenso que la paralizaba y hacía que entrara en estados metafísicos mientras muchas imágenes llegaban a su mente. A su alrededor, las personas cercanas empezaron a dudar de su salud mental y a consultar la situación con algunos psiquiatras.

En esos ocho meses de tratamiento, Albalucía escribió Estaba la pájara pinta sentada en el verde limón mientras se moría. “Todos los días decía: no me puedo ir, este libro hay que escribirlo” [1]. En el proceso también viajó por el país, en un contexto cultural donde aún muchos intelectuales, testigos y artistas hablaban del Bogotazo, en gran parte con el fin de recordarle a la nueva generación el suceso que había partido nuestra historia en dos. Albalucía escuchó a los testigos, leyó crónicas, investigó, rebuscó en su propia memoria, y así, recibiendo en paralelo el tratamiento médico que terminó teniendo éxito, la novela encontró su rumbo.

El proceso con José Gregorio Hernández fue sanador, pero también internamente, pues el dolor y las experiencias metafísicas la habían llevado a saber exactamente quién era ella y qué era lo que tenía que hacer. Asimiló lo que había pasado como una oportunidad para venir a entregarle al mundo lo que tenía para dar. Las historias que escuchó en el viaje y la investigación le dictaron el periodo histórico donde iba a situarse su novela: la época de la Violencia. Así como entendió que para alcanzar la altura espiritual que su escritura requería era necesario que su cuerpo se rompiera, entendió también que, para lograr la claridad expresiva en cuanto a la experiencia sensible de los hechos históricos, la sintaxis también tenía que romperse. Esto queda perfectamente retratado en La pájara pinta, pues se trata de un viaje de exploración interna que inmoviliza a su personaje principal, al tiempo que la narradora viaja por la época de la Violencia y la dictadura colombiana haciendo uso de una multiplicidad de voces y de tiempos. Así mismo, en sus otras novelas, especialmente las publicadas después de La pájara pinta, se conserva la tendencia de poner en paralelo la búsqueda metafísica y su convivencia con ciertas condiciones históricas o sociales, junto con una rigurosa experimentación formal.

Albalucía Ángel: el rompimiento del lenguaje y el camino de la conciencia
La escritora Albalucía Ángel por Giancarlo Manzano

Terminó de escribir el libro en silencio, en España. Se alejó de sus amigos que eran, como ella misma los llama, los “venerables del Parnaso latinoamericano” [2]; evitaba ir a las tertulias a pesar de que quienes la invitaban eran figuras como Gabo, Vargas Llosa y José Donoso. El resultado de su proceso fue un libro que se conoce como el mayor ejemplar de la novela experimental en Colombia y representa la culminación del subgénero literario llamado novela de la Violencia. La pájara pinta, que publicó en 1975, fue su tercera novela; antes escribió Los girasoles en invierno, 1970; Dos veces Alicia, 1972, y después Misiá señora, 1982; Las andariegas, 1984, y Tierra de nadie, 2002. Además, publicó libros de ensayos, cuentos, teatro y poesía.

Albalucía es una escritora descentrada desde el punto que se le mire: se salió de los marcos sociales que estaban asignados en su momento para las mujeres, su camino espiritual no se determina por ninguna religión sino por su propio autoconocimiento, y se define como una habitante del mundo entero. Su obra se mueve entre los límites que separan a los géneros literarios, rompe constantemente las normas dictadas por la gramática, y les otorga libertad a los flujos de conciencia en medio de una firme rigurosidad investigativa.

En 1975 se ganó el premio Vivencias de Cali; la noticia se publicó con el titular: “La desvirolada de Pereira gana premio literario”. Muchos hombres dijeron que su obra no era legible porque era muy compleja, aunque, como argumenta Alejandra Jaramillo, eran los mismos que en ese momento estaban leyendo a Proust, Joyce y Kafka. A pesar de esta subestimación de su obra, La pájara pinta se editó dos veces sin la autorización de Albalucía por las editoriales Oveja Negra y Plaza & Janés. Diez años después, los primeros acercamientos teóricos serios hacia la obra fueron los de Gabriela Mora y Cristo Figueroa. Últimamente, sus libros han tenido una divulgación y una recepción académica mucho más amplia.

Después de publicar Las andariegas, Albalucía se propuso entrevistar a cuarenta escritoras latinoamericanas de lo cual sacó un libro llamado De vuelta al silencio, 1998. Entre otras cosas, allí puede verse que el silenciamiento sufrido por Albalucía ha sido una constante para las escritoras latinoamericanas.

Nació en Pereira en 1939, estudió Letras e Historia del Arte en la Universidad de los Andes donde se hizo muy amiga de Marta Traba, después se dedicó a viajar y a estudiar. Pasó por La Sorbona y la Universidad de Roma mientras se sostenía cantando rancheras en bares con una guitarra japonesa y un cuaderno en blanco que no sabía cómo empezar a llenar. Su escritura es de una honestidad brutal en las cuestiones existenciales que atraviesan a los personajes. Como ella misma lo dice, el lector debe estar dispuesto a acercarse con el corazón para que no se le enrede la cabeza; si lo hace, tal vez pueda echarse también una mirada a sí mismo con la honestidad y la profundidad que la obra le propone.

Colaboración de: Juliana Jaramillo


Referencias recomendadas:

Jaramillo, Alejandra. (2021). Albalucía Ángel, el regreso de la sabia. Latin American Literature Today. 17.
http://www.latinamericanliteraturetoday.org/es/2021/febrero/albaluc%C3%ADa-%C3%A1ngel-el-regreso-de-la-sabia-de-alejandra-jaramillo

Ángel, Albalucía. (2021). Albalucía Ángel en sus propias palabras. Latin American Literature Today. 17.
http://www.latinamericanliteraturetoday.org/es/2021/febrero/albaluc%C3%ADa-%C3%A1ngel-en-sus-propias-palabras-de-albaluc%C3%ADa-%C3%A1ngel

Gutiérrez, Aleyda. (2021) La escritura desvariada: una mirada a la narrativa de Albalucía Ángel. Latin American Literature Today. 17.
http://www.latinamericanliteraturetoday.org/es/2021/febrero/albaluc%C3%ADa-%C3%A1ngel-en-sus-propias-palabras-de-albaluc%C3%ADa-%C3%A1ngel

Briceño, Manuel A. (2021). Fronteras del lenguaje: Albalucía Ángel entre literatura y mística. Latin American Literature Today. 17
http://www.latinamericanliteraturetoday.org/es/2021/febrero/fronteras-del-lenguaje-albaluc%C3%ADa-%C3%A1ngel-entre-literatura-y-m%C3%ADstica-de-manuel-alejandro

Ardila, Jineth (2021). El terrible encanto de la dificultad. Latin American Literature Today. 17
http://www.latinamericanliteraturetoday.org/es/2021/febrero/el-terrible-encanto-de-la-dificultad-de-jineth-ardila-ariza

Arocha, Efer. (2016). Albalucía Ángel Marulanda. Otredad.
https://web.archive.org/web/20161220143012/http://www.otredad.fr/albalucia-angel-marulanda/

Albalucía Ángel. (2 de diciembre de 2021). En Wikipedia.
https://es.wikipedia.org/wiki/Albaluc%C3%ADa_%C3%81ngel#Obra


[1] https://web.archive.org/web/20161220143012/http://www.otredad.fr/albalucia-angel-marulanda/

[2] http://www.latinamericanliteraturetoday.org/es/2021/febrero/albaluc%C3%ADa-%C3%A1ngel-en-sus-propias-palabras-de-albaluc%C3%ADa-%C3%A1ngel