«La poética de la infancia», primera y última dimensión de la literatura

La poética de la infancia, primera y última dimensión de la literatura | La Malinche

Yolanda Reyes nació en Bucaramanga en 1959 y ha sido pionera y referente Iberoamericano en el fomento y formación de lectores. Entre sus obras más reconocidas se encuentra El terror de sexto B (1995), premio Fundalectura de ese mismo año y obra seleccionada en la Lista de Honor The White Revens de la biblioteca Juvenil de Munich. Su novela Los años terribles (2000) ganó la beca de Creación literaria del Ministerio de Cultura de Colombia, y su libro Los agujeros negros (2000) fue seleccionada para la colección Los Derechos de los Niños, Alfaguara y Unicef. En 2016 la editorial Luna Libros publica su libro La poética de la infancia que, como dice Jaime Jaramillo Agudelo en el prólogo, es “un testimonio de la pasión por las palabras”.

La invitación de Yolanda Reyes con La poética de la infancia es la de reflexionar sobre nuestro propio método de aprendizaje y enseñanza en torno a la literatura. No es necesario ser un maestro o un estudiante para aprender y enseñar, y no siempre la literatura se restringe a un salón de clases o a un hermético ensayo académico. Yolanda Reyes ha sido pionera en el fomento de la lectura desde la primera infancia y esta labor docente le ha permitido encontrar el espectro literario en cualquier momento de una vida, ya sea en el niño o en el adulto, ya como una herramienta o como un nido para el alma.

La poética de la infancia, primera y última dimensión de la literatura | La Malinche
La escritora Yolanda Reyes fotografiada por Paula Guerra

La primera dimensión de la literatura siempre será su aprendizaje. “No importa si los adultos son lectores compulsivos o si poco o nada leen. El hecho es que cuando tienen hijos se hacen las mismas preguntas: ¿Qué dar de leer a los niños? ¿Cómo volverlos lectores? ¿Con cuál libro comenzar?”. Para una persona como Yolanda Reyes, la revolución empieza leyendo. ¿Qué hay en la lectura, y en especial en la lectura de literatura, que parece tan urgente de aprender? De ahí que Reyes se pregunte además ¿cómo se está enseñando literatura?

La experiencia literaria del texto abre espacios íntimos y reveladores dentro del lector. Pueden ser momentos del día en donde exista la certeza de que el libro abrirá un refugio alejado de todo el vértigo y bullicio frenético de una vida enredada entre la prisa. Pero si el niño o el adulto ve en estos ejercicios sólo inicios, nudos y desenlaces, tiempos verbales e ideas principales para subrayar, no serán capaces de ver las penumbras, ambigüedades, pasiones y odios en el sentir del otro y que tal vez son las mismos de uno mismo. “Y aunque leer literatura no cambie el mundo, sí puede hacerlo más habitable, porque el hecho de vernos en perspectiva y de reconocernos en la experiencia del otro contribuye a abrir nuevas puertas a la sensibilidad y el entendimiento de nosotros y de los otros”.

La última dimensión de la literatura es su enseñanza cuando esta se ofrece bajo estos términos. La literatura no puede ser vendida como la lectura de un manual de instrucciones, pues, así como la vida misma, no siempre tiene sentido. Y así como en ocasiones sí es necesario seguir al pie de la letra y de forma literal la exactitud de textos científicos y académicos, también es necesaria la desobediencia a la norma, una lectura libre y transgresora. Sólo así podremos adentrarnos de forma franca y sincera, amorosa y aterradora, a lo que es la vida, la muerte y todo lo que hay en la mitad.

Por: Samuel Colmenares


Referencias:

Reyes, Yolanda. La poética de la infancia. Bogotá: Luna Libros, 2016.